Los productos de descanso de alto volumen, como edredones, almohadas y artículos rellenos de plumón, son gruesos y elásticos, por lo que los contaminantes metálicos pueden desplazarse entre las capas de fibra y resultar difíciles de detectar. Los compradores y inspectores de calidad deben fijarse en la altura del túnel, el paso por la cinta transportadora y la penetración del campo magnético, y elegir la abertura según el espesor comprimido del producto, evitando tanto la pérdida de sensibilidad como la deformación del artículo.
En cuanto al método, los detectores de agujas electromagnéticos sirven para el cribado en línea de agujas rotas y contaminantes ferrosos, mientras que los detectores de metales complementan la detección de acero inoxidable, cobre y aluminio. En rellenos de plumón o fibra sintética, conviene situar el puesto de inspección tras el rellenado y antes del cierre, para que los contaminantes queden en una capa más fina; además, debe establecerse una verificación periódica de sensibilidad con piezas patrón.
Al seleccionar el equipo, evalúe conjuntamente la velocidad de línea, el tamaño del producto y las condiciones del taller. La máquina debe tener un diseño resistente a interferencias y un transporte estable que reduzca las falsas alarmas por materiales voluminosos que se desvían o se apilan. Las empresas exportadoras o con clientes exigentes pueden añadir la inspección por rayos X como método complementario para visualizar metales, vidrio y piedras. Antes de implantar la solución, realice varias pruebas con productos reales, registre la sensibilidad y la tasa de falsas alarmas, y luego fije los parámetros.